Estimados todos, hoy dejo una pequeña reflexión sobre algo de lo que llevo tiempo oyendo hablar y que desde hace semanas se ha convertido en foco de trabajo para mi, FHIR y OpenEHR. Aunque llevo muchos años en el mundo de la interoperabilidad sanitaria y he tenido que bregar con herramientas y protocolos de todo tipo basados en estándares de intercambio de información, la verdad es que por diversas causas no me había topado de frente con FHIR y OpenEHR hasta no hace mucho. Cuando me los presentaron pensé para mis adentros «más proyectos de estandarización», pero, tras mantener algunas conversaciones con ellos me han ido pareciendo más y más interesantes, y creo que merece la pena dedicar unos minutos a darlos a conocer.
Se oye hablar por primera vez de OpenEHR en un artículo titulado «OpenEHR: Un marco para la representación y el intercambio de información clínica» que fue publicado en 2001 por la revista «Methods of Information in Medicine», pero no fue hasta 2002 cuando con el apoyo de la Unión Europea se comenzó a trabajar en una primera versión de su especificación, que terminó publicándose en el año 2003. Desde entonces ha ido evolucionando hasta la versión 2.1.0 publicada en 2022.
En la otra cara de la moneda tenemos otro estándar conocido como FHIR, el cual surge en el año 2010 dentro de «Health Level Seven International (HL7)», una organización sin animo de lucro dedicada al desarrollo de estándares para la interoperabilidad en la salud. En 2012 se publica la primera versión de su especificación y en 2014 se convierte en el estándar oficial de HL7.
¿Por qué son importantes OpenEHR y FHIR?
- Primero porque al facilitar el intercambio de información entre profesionales de la salud, se mejora la calidad de la atención al paciente. Los profesionales pueden tener una visión completa del historial del paciente, mejorando la calidad de los diagnósticos, la eficacia de los tratamientos y evitando la duplicidad de pruebas y procedimientos.
- En segundo lugar porque estos estándares abiertos ayudan a reducir los costes de los sistemas de salud al eliminar la necesidad de usar software propietario, y por supuesto, porque los costes de integración entre las plataformas también se reducen considerablemente.
- En tercer lugar, estos estándares abiertos ayudan a mejorar la seguridad de los datos de los pacientes, protegiendo la privacidad y la confidencialidad de estos y permitiendo un mejor seguimiento de los mismos.
- Por último, los estándares abiertos ayudan a promover la innovación en el sector sanitario, al facilitar el desarrollo de nuevas aplicaciones y servicios. También permite a los investigadores acceder a una mayor cantidad de datos para realizar estudios de salud.
Una vez hechas las presentaciones, os preguntareis… ¿Y que aporta cada uno? ¿No sirven para lo mismo? ¿Cual debería utilizarse?
Para intentar arrojar algo de luz, comenzaré diciendo que tanto FHIR como OpenEHR son estándares para la interoperabilidad en el ámbito de la salud, cuyo objetivo es facilitar el intercambio de datos entre diferentes sistemas de información sanitaria. Sin embargo, existen algunos aspectos que deben tenerse en cuenta:
- FHIR: Se centra en la interoperabilidad clínica, es decir, el intercambio de datos entre sistemas de información para la sanidad, utilizados por profesionales de la salud.
- OpenEHR: Tiene un enfoque más amplio, que abarca la interoperabilidad clínica, la gestión de registros de salud electrónicos (EHR) y la investigación médica. Digamos que se centra más en la persistencia de la información y la forma en que se hace.
- FHIR es un estándar más simple y fácil de implementar.
- OpenEHR es más complejo, aunque puede llegar a ofrecer más flexibilidad y capacidad de adaptación, sin embargo, esto que a priori parece una ventaja, puede convertirse en un inconveniente ya que a mayor flexibilidad, menor estandarización a la hora de intercambiar la información con sistemas diversos y desconocidos entre sí, pues modificaciones o creaciones de nuevas estructuras contenedoras de datos, impedirían la correcta interoperabilidad entre los sistemas.
- A nivel de las API’s de que dispone cada estándar, decir si una es mejor que otra es algo subjetivo y depende de las necesidades y preferencias de cada usuario. Lo que si es importante saber es que:
- La API de FHIR, basada en REST, es más simple y fácil de usar, entender e implementar, lo que la hace más atractiva para principiantes y proyectos con recursos limitados. También cuenta con una comunidad más amplia de desarrolladores y usuarios, que facilita encontrar apoyo y recursos. Actualmente es la más utilizada en el ámbito de la interoperabilidad clínica.
- La API de OpenEHR es más robusta y flexible, ofreciendo un modelo de información más completo, ideal para proyectos complejos o con necesidades más específicas. Además, esta API tiene como prioridad la seguridad, lo que la hace adecuada para entornos muy sensibles. En cuanto a escalabilidad, puede adaptarse a grandes volúmenes de datos y usuarios.
- A nivel de aceptación de estos estándares a escala mundial, FHIR es el más aceptado y extendido en el ámbito de la interoperabilidad clínica, debido a su madurez y simplicidad. Ha sido adoptado por una amplia gama de organizaciones de salud, incluyendo gobiernos, proveedores de atención médica y empresas de tecnología sanitaria.
- En países como Estados Unidos, aunque OpenEHR es una opción viable para la interoperabilidad clínica, FHIR es el estándar dominante y con mayor aceptación, lo que hace que las empresas se decanten por este último.
Dicho esto y tras más de 23 años dedicado a las TIC en la sanidad, donde he vivido todo tipo de situaciones, desde la euforia de las primeras iniciativas de integración hasta la amarga decepción de proyectos fallidos, puedo deciros que tanto OpenEHR como FHIR me parecen dos estándares con un potencial enorme. La idea de un lenguaje universal para la salud y de una interoperabilidad fluida entre sistemas, es un sueño que acariciamos desde hace mucho tiempo, sin embargo, no puedo evitar ser un poco escéptico. He visto demasiadas promesas incumplidas y demasiados proyectos que se han quedado en el camino por falta de financiación, resistencia al cambio, complejidad técnica o falta de concreción. En mi opinión, para que OpenEHR y FHIR tengan éxito, es necesario:
- Un fuerte liderazgo y compromiso por parte de las autoridades sanitarias: No basta con invertir en tecnología, hay que crear un ecosistema favorable a la interoperabilidad.
- Un enfoque pragmático y realista: No hay que pretender hacerlo todo de golpe. Hay que empezar por proyectos pequeños y escalables, y aprender de los errores.
- Una estrecha colaboración entre todos los actores del sector sanitario: Los proveedores de tecnología, los profesionales de la salud y los pacientes deben trabajar juntos para que la interoperabilidad sea una realidad.
- Que las instituciones, los gobiernos, los países, realmente tengan interés en interoperar… esto, después de tantos años, es lo que me escama.
Si se cumplen estas condiciones, OpenEHR y FHIR podrán transformar el mundo de la salud digital. Pero no será un camino fácil. Hay que estar preparados para afrontar los retos y no perder de vista el objetivo final: mejorar la atención al paciente.
Referencias:
- OpenEHR: https://www.openehr.org/
- FHIR: https://www.hl7.org/fhir/
- Impacto de la interoperabilidad en la salud – K2BHealth: https:// k2bhealth.com/ blog/ post/ interoperabilidad-en-salud/
- Interoperabilidad de los sistemas de salud: ventajas y retos – ehCOS: https://www.ehcos.com/ interoperabilidad-los-sistemas-salud/
- Libro blanco de Interoperabilidad en salud – Indra: https://www.indracompany.com/ sites/ default/ files/ informe_interoperabilidad-sanidad-v21.pdf
Miguel Ángel Jiménez Santana


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